
Los viveros: Qué son, tipos y criterios de establecimiento
Descubre qué son los viveros, cómo se clasifican y los aspectos fundamentales a tener en cuenta para su diseño, construcción y mantenimiento.
Los primeros días de una planta son críticos para su supervivencia. Por ello, para lograr que el mayor número de ejemplares prospere, se emplean instalaciones especiales llamadas viveros. En estos espacios se manejan las condiciones ambientales y se brindan los cuidados necesarios hasta que llega el momento de trasplantar los cultivos a su lugar definitivo.
De ahí la importancia del diseño del vivero, el cual es fundamental para que el desarrollo de las plantas sea un éxito y determine su calidad final. Además, la producción controlada permite prevenir enfermedades y ataques de depredadores que afectan a las plántulas en su etapa más vulnerable. Los viveros brindan también una ayuda invaluable en la reforestación, funcionando como fuente de nuevas plantas y como centros de investigación para estudiar técnicas de propagación masiva de especies.
Clasificación de los viveros
Los viveros se clasifican de acuerdo a su finalidad y duración en dos grandes grupos:
- Viveros temporales: Se establecen en zonas de difícil acceso y cercanas a la zona de plantación, produciendo principalmente plantas forestales. Se ubican en los claros del bosque y se explotan durante 2 a 4 años como máximo, en períodos intermitentes (su producción debe coincidir con la temporada de lluvias). Requieren de poca infraestructura e inversión, pero al estar en zonas aisladas, carecen de vigilancia y están expuestos a daños por animales. Solo pueden implementarse en selvas tropicales y bosques templados.
- Viveros permanentes: Se emplean para distintos fines, tanto en áreas rurales como en centros urbanos. Requieren una inversión considerable, mano de obra, una mayor extensión de terreno y equipos especializados. Además, deben contar con vías de acceso adecuadas para el traslado de materiales y plantas.
Criterios de establecimiento
El lugar en el que se sitúe el vivero determina la calidad de la producción, sobre todo en las plantas que se comercializan a raíz desnuda. Es importante considerar estos aspectos fundamentales:
- Ubicación, drenaje y suelo: El drenaje es de suma importancia. Un suelo encharcado expone a las raíces a enfermedades y hongos, mientras que un buen drenaje permite el correcto aireado del suelo, lo que define la vitalidad de la planta.
- Abastecimiento de agua: El riego debe ser constante y abundante, ya que las plantas están en pleno desarrollo. El agua debe ser de calidad para no alterar las propiedades del sustrato ni atacar a las plantas con excesos de minerales o cloro.
- Clima: Los registros climáticos (que indican períodos de lluvias, sequías y heladas) permiten planificar y calendarizar todas las tareas del vivero, como la siembra, el trasplante, la poda y la fumigación.
Construcción e instalaciones básicas
Un vivero completo y funcional debe contar con ciertas áreas e instalaciones básicas: semilleros, área de envasado, platabandas (estructuras o mallas que dan sombra a las plantas para protegerlas del sol directo), lotes de crecimiento, infraestructura de riego y una bodega de almacenamiento de herramientas y abonos.
Antes de iniciar la producción de plántulas, es vital realizar una limpieza exhaustiva del terreno. Esto evita la competencia por los nutrientes entre la vegetación original (malezas) y las plántulas nuevas. Asimismo, es el momento clave para detectar y controlar la presencia de nematodos, hongos, parásitos o insectos en el suelo, garantizando así un cultivo exitoso.